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Entre el descanso y el regreso

Septiembre tiene algo de frontera que cuesta franquear. Nos encuentra hechos unos anfibios, con un pie en la tierra y otro en el agua, remojados todavía en el verano y, a la vez, tanteando el regreso. Pero volvemos, al fin y al cabo, y guardamos las maletas, recuperamos horarios, abrimos agendas. Y también las libretas que dejamos cerradas o el archivo que se quedó a medias, antes de que empezáramos a vivir a otro ritmo.

Quizá hemos escrito menos en las últimas semanas. Quizá no hemos escrito nada. Y, sin embargo, algo ha seguido ocurriendo mientras estábamos lejos de la página. Hemos vivido más fuerte porque hemos ido más despacio.

Hay cierta tendencia a pensar que dejamos de escribir cuando dejamos de sentarnos a hacerlo. Como si la escritura existiera únicamente durante las horas que pasamos frente al cuaderno o al teclado y todo lo demás perteneciera a otro territorio. Pero una parte importante del proceso creativo sucede precisamente cuando las palabras todavía no han llegado. Una conversación escuchada desde la mesa contigua. Una casa desconocida con las persianas cerradas a mediodía. El gesto de alguien en una estación. Una frase que se queda inexplicablemente adherida a la memoria. Un paisaje al que sabemos que no volveremos.

No escribimos nada de eso y, sin embargo, algo va depositándose en nuestro fuero interno.

Tal vez por eso el descanso no sea exactamente una interrupción, sino un tiempo en el que dejamos espacio para que sedimenten fragmentos de realidad que, al estar más receptivos, nos alcanzan sin tantas obstrucciones: determinadas imágenes permanecen, otras desaparecen y algunas experiencias empiezan a desprenderse de lo inmediato para adquirir una forma distinta.

Todavía no son literatura. Quizá nunca lleguen a serlo. Pero han comenzado a ocupar ese territorio híbrido del que, algunas veces, nace una historia.

Después llega septiembre. Y, con él, la necesidad imperiosa de la rutina: organizar, planificar, comenzar, terminar. También la escritura corre el riesgo de entrar en esa lógica. Nos proponemos recuperar el proyecto abandonado antes del verano, escribir un determinado número de páginas, establecer una rutina, acabar por fin aquel relato. Queremos compensar la pausa con movimiento.

Pero quizá la escritura necesite otro tipo de regreso.

Volver a escribir no significa necesariamente volver a producir. Hay una distancia entre ambas cosas y puede ser fértil permanecer allí durante un tiempo, puesto que nos ayuda a volver a mirar como quien escribe. Abrir el documento que dejamos en junio y leerlo sin tocar una sola palabra. Reconocer aquello que llama nuestra atención sin saber todavía por qué. Permitir que una imagen permanezca. Escuchar el ritmo de una frase. Anotar algo que no sabemos dónde colocar. Escribir una escena que no pertenezca a ningún proyecto. Allí donde el recuerdo comienza a ser infiel quizá empieza también una posibilidad para la ficción.

Son gestos nimios, casi invisibles, que no producen resultados inmediatos. Precisamente por eso importan. Porque escribir también consiste en recuperar una determinada forma de atención.

Hay textos que comienzan así: sin saber que han comenzado.

No hace falta apresurarse a convertirlos en historia, sino dejarlos justo en ese lugar intermedio entre aquello que termina y aquello que todavía no sabemos que está comenzando.

Eso es, al fin y al cabo, un umbral.

No estamos ya donde estábamos, pero tampoco hemos llegado al otro lado.

La escritura conoce bien sus sitios. Los habita con la intuición de la palabra certera, el brillo de la invención que radica en la experiencia. Se pasea entre aquello que queremos contar y aquello que el texto termina revelándonos.

Quizá podamos quedarnos un poco más aquí. Y esperar a descubrir qué ha vuelto con nosotros.

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Anna Cacciola​

En Entre contamos con la colaboración de Anna Cacciola, que enriquecerá este espacio con contenidos dedicados a la escritura, la revisión de textos y los desafíos que plantea todo proceso de creación literaria.

Doctora en Literatura y especialista en escritura creativa, asesoría literaria y traducción editorial, compagina la investigación en literatura contemporánea con la dirección académica y el acompañamiento de manuscritos y proyectos de alta exigencia formal.

Cateogrías